Vie. Abr 12th, 2024

Lucía de los Ángeles Flores y Braian Igarzabal Sarmiento ya pueden ser pioneros en el deporte cordobés. Son los primeros nadadores de la provincia que la Federación Argentina de Deportes para Atletas con Síndrome de Down (FADASD) convocó para formar parte del seleccionado nacional.

Ambos iniciaron el 2023 entrenando tres noches en el Club Barrio Parque y dos mañanas en el Estadio Kempes, ya que el gran defio es probable a la vuelta de la esquina: junto a otros 17 atletas, competirán del 19 al 24 de marzo en el Americano Tri-21, que tendrá como escenario la pileta del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, en la Ciudad de Buenos Aires.

Seguramente, eso ocurrirá coincidiendo con el Día Mundial del Síndrome de Down (21 de marzo), también estarán representantes de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Uruguay, Venezuela, México, Albania y Portugal. Antes, en febrero, los integrantes del seleccionado albiceleste disputaron el Open FADESIR de natación adaptada, que también tendrá como sede al Cenard.

Dúo Dinámico

Lucía tiene 25 años y vuelve a sus actividades entre natación, pintura, clases de apoyo de lengua y matemáticas y preparación para la inserción laboral en el Centro de Orientación de APADIM Córdoba. Braian tiene 24 años y desde pequeño ha demostrado su pasión por la pileta «con una habilidad increíble», según las referencias. Trabaja en un bar de Alta Córdoba, donde, también comentan, cuenta con «toda la mejor onda» para poder acomodar sus horarios a entrenamientos, viajes y competencias.

«Son geniales, unos personajes», refiere María Morales, la exnadadora y «profe» de Educación Física que ingresó hace apenas cinco años en CEMAI-Barrio Parque. La docente cuenta que conoce a Lucía y Braian desde sus primeros años de escolaridad, ya que también da clases en APADIM, y que le «impactan» la dedicación y el entusiasmo que demuestra día a día en la práctica de una disciplina «muy demandada y sacrificado mucho”.

NUESTROS PERSONAJES. Así define a los flamantes seleccionados la maestra María Morales, quien mostró entusiasmo y los avances de los nadadores formados en CEMAI-Barrio Parque. /// FOTOS: FINO PIZARRO«

“Ellos lo aceptaron con mucho gusto, y eso que después de lograr las marcas exigibles para entrar al equipo argentino tuvimos que agregar una rutina de gimnasio y una dieta estricta”, subraya. Y destaca el apoyo de las familias como otro pilar fundamental.

A la hora de las precisiones, apunta que los dos flamantes seleccionados se especializan en pruebas de velocidad: «Lucía compite en 50m y 100m espalda y 50m y 100m libre; y Braian lo hace en 50m mariposa, 100m espada, 50m y 100m libre y ahora también lo estamos preparando para los 200m medley”.

“No sólo es natación”

«Empecé por mi cuenta, alquilando piletas y pagando profes», destaca Morales al hablar de CEMAI (Club en Movimiento Adaptado Inclusivo), el proyecto que ideó hace 15 años con el propósito de integrar al deporte a una persona con discapacidad intelectual. “Soy una convencida de que todo se puede conseguir, pero con tiempo y trabajo. En el caso de las personas con discapacidad, lo básico es el apoyo y el enfoque pedagógico, porque se hace necesario apelar a múltiples estímulos”, señala.

“Al final nos copamos con el proyecto y acá estamos”, comentó María sobre CEMAI, que en la actualidad cuenta con 45 deportistas (entre jóvenes, jóvenes y adultos con distintas discapacidades) y un plantel de seis docentes. “Hoy estamos participando de los torneos locales, nacionales e internacionales de las distintas federaciones que nos convocan”, apunta. Las actividades se reparten entre Barrio Parque y General Paz Juniors. “En los dos clubes tenemos un apoyo absoluto”, puntualiza.

“Esto no es sólo nadar. Es mayor calidad de vida, es disfrutar, es compartir, es generar sentido de pertenencia, es adquirir valores. Se trata realmente de una tarea de inclusión», subraya «»la Profe» al hablar del trabajo que realiza con sus alumnos. Y fíjate en el valor de la interacción entre deportado e incapacidad.

“Es básico que estas personas hagan actividad física desde chiquitos, algo que lamentablemente se observó muy poco. No los llena de vida, sino que, en el caso del síndrome de Down, ayuda un montón para reducir diferentes patologías asociadas, como problemas de tiroides, de sobrepeso o de corazón”, apunta.

Finalmente, Morales destaca la importancia de que el Americano Tri-21 tienda a «visibilizar» y «reivindicar derechos» para mejorar la inclusión de las personas con síndrome de Down.

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