Lun. Mar 4th, 2024

Personajes del mundo del espectáculo y del arte salieron a decir, en la Argentina, que están cambiando, que la depresion y ansiedad también los toca a ellos Como a muchas personas. A cada vez mas. Y a partir de ahí hay algunas cuestiones para ver al menos a vuelo, en estas pocas líneas.

No, depresión no, es «estar triste». Porque la tristeza puede ir allí, mientras que la depresión se instala y trastoca todos los aspectos de la vida de una persona: el trabajo, las relaciones sociales, la sexualidad, las mismas ganas de vivir, parecen esfumarse en medio de una bruma de cansancio, despair y falta de horizontes. Para alguien con depresión levantarse cada dia es un esfuerzo enormey el problema más nimio una montaña imposible que provocó un subidon de ansiedad capaz de convertir, una fuerza de la activación de sustancias cerebrales, en un ataque de pánico.

Así las cosas, a la depresión no se la maneja «poniendo voluntad», no hay racionalidad en esto. Nadie «elige» to feel depresión, to dirty of ese pozo sin metas ni paraqués in el que convierte la cotidianeidad requiere de mucho más que buenos deseos: es preciso un tratamiento médicouna terapia, concentración profesional, muletas que permitan levantarse primero de aquella cama que consume, para volver a caminar después.

La depresión Es un trastorno mental que afecta al menos al 5% de la población mundial. Alrededor de 280 millones de personas en el planeta tienen depresión, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Algo muy «democratico» de la depresion es que puede tener cualquier persona a cualquier edad, aunque las estadísticas muestran que los jóvenes de entre 18 y 25 años y los adultos mayores son quienes más depresión están padeciendo. En la Argentina, y de acuerdo con la Confederación Farmacéutica Argentina (CoFA), Al cierre del primer semestre de 2022, se dispensarán aproximadamente 5,72 millones de antidepresivos. Y van en aumento.

La depresión implica sintomas que duran (mínimo) más de dos semanas: incapacidad para aumentar, sentimientos de culpa y/o baja estima, problemas para dormir, cambios en el apetito, adelgazamiento o aumento de peso abruptos, desesperación, irritabilidad, fantasías suicidas y de dañarse a uno mismo. La persona se sienta drenada, casi vaciada. El «casi» es basic en estos casos, porque la depresión tiene grados de gravedad (al menos tres), y de eso empezaron las terapias que la persona necesita recibir. Lo lamento farmacológico (que siempre debe decidir el psiquiatra, porque la variedad de opciones es amplia) hasta las vinculadas a lo psicológico y lo conductual.

Pero lo fundamental no es estigmatizar ni banalizar. Nuestra mente es un órgano más del cuerpo, y si cuando un corazón enclos lo cuidamos, ¿cómo no vamos a ocuparnos de nada menos que el cerebro y las emociones?

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