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Algoritmo de orden | Perfil

Las herramientas basadas en inteligencia artificial generativa han sido objeto de un mayor escrutinio normativo en los últimos meses, luego del salto de popularidad de ChatGPTpublicado por OpenAI el pasado noviembre, incluyendo varios lanzamientos y anuncios que la siguieron (incluyendo Dall-E, Midjourney, StableDiffusion, Bardy Bing, estos últimos de Google y Microsoft, respectivamente).
En los últimos años hemos asistido a distintas iniciativas enfocadas en comprender los riesgos y oportunidades asociados a la inteligencia artificial, y brindar herramientas qu’facilen la tarea legislativa y permitir a las empresas que impulsan el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial contener los riesgos asociados a desarrollos dichos.

Entre estas iniciativas se destacan, por ejemplo, los Principios de la OCDE sobre Inteligencia Artificial (2019), la Asociación Mundial sobre Inteligencia Artificial (Global Partnershipon Artificial Intelligence o GPAI) (2020), la Recomendación de la UNESCO sobre la ética de la inteligencia artificial (2021)e ISO/IEC 23053(2022), todas ellas de carácter voluntario y no vinculante.

OpenAI dejará que los usuarios decidan si ChatGPT puede usar sus datos

Sin embargo, en los últimos meses, la Carrera Legislativa por una regulación vinculante se ha intensificado, incluyendo más nottoriamente el avance por parte del Consejo de Europa en un Borrador de tratado de derechos humanos e inteligencia artificialla propuesta de una Ley de Inteligencia Artificial (AI Act) sumamente ambiciosa en la Unión Europea (ambos esperados para fines de 2023), y el desfile de varios expertos y empresarios del rubro por la Casa Blanca y el Congreso de los Estados Unidos.

Por un lado, la inteligencia artificial presenta riesgos que podrían tener impactos significativos en un amplio espectro de derechos, incluso en materia de protección de datos personales, discriminación, propiedad intelectual y proliferación de información errónea. Por otro lado, sin embargo, toda regulación presenta el riesgo de asfixiar y volver inviable la inversión y el desarrollo, particularmente tratándose de industrias incipientes.

Microsoft ofrece el modelo GPT-4 a Gobierno de Estados Unidos

En ese sentido, los Estados Unidos parecen haber dado un primer paso aprobado, al apostar una regulación colaborativa con expertos de la industria – incluyendo a Sam Altman, quien puso de manifiesto frente al Congreso de los Estados Unidos Conocido convencimiento acerca de la necesidad de crear un ente a cargo de controlar los desarrollos de inteligencia artificial.

Solicitud de algoritmo

En el Unión Europea, a cambio, mientras la AI Act se encuentra en discusión, OpenAI está siendo investigada por las autoridades de protección de datos personales por la forma en que compila y utiliza datos para entrenar el modelo de ChatGPT. fr Italiapor ejemplo, ChatGPT se suspende temporalmente hasta que OpenAI adapte la aplicación a Adecuarse a ciertas exigencias de la autoridad italiana en el marco del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, la normativa europea en materia de datos personales).

Es precisamente en materia de protección de datos de la industria tecnológica ha sufrido con particular agonía el defasaje entre las normativas europea y norteamericana, y la dificultad de las autoridades de ambos bloques de alcanzar un acuerdo de transferencia de datos que resulte compatible con ambos ordenamientoslo cual ha resultado en multas multimillonarias por la transferencia de datos de titulares europeos a servidores en los Estados Unidos.

Afortunadamente, a diferencia de lo que ocurrió durante la sanción del RGPD, las autoridades estadounidenses se muestran receptivas de los esfuerzos legislativos de sus pares europeos, lo cual allowe pensar que ambas normativas se contrarán más cerca que en materia de datos.

*Asociado de MHR, líder del área de Tecnologías de la Información y Privacidad (TIP) del estudio MHR Abogados.

Por Juan José Medina