Vie. Abr 12th, 2024

Las banderas argentinas aparecen, casi de repente, en cada tribuna de cada estadio europeo. En el Calcio, en la Premier, en la liga portuguesa o en la española. Aparecen cuando un campeón del mundo es recibido con su medalla colgada y desde los cuatro costados lo aplauden y ovacionan. Es difícil medir la dimensión de la Copa del Mundo ganada hace algunas semanas en Qatar, pero esas postales pueden servir como síntesis: Argentina –o el fútbol argentino– se revalorizó, homologa desde lo colectivo un status que ya tenía por individualidades. Banderas en tu corazon.

En un mundo evanescente, la oferta millonaria del Chelsea al Benfica –que existió, pero no fue por el monto que se había hablado al principio– por Enzo Fernández es quizás la manera más tangible de comprobar que los futbolistas de la Selección adquirieron otro valor después del mundo.

Porque aunque en el fútbol internacional el dinero parece todo, no lo es. Queda demostrado en este festejo que duró 20 días después, en la felicidad de Messi, Di María y todos los jugadores de la Selección. Pero también se expande: entonces, la alegría se convierte en reivindicación y homenaje en sus respectivos clubes.

El saludo de Nicolás Otamendi al público del Benfica, con las pantallas del Estadio da Luz con su número, suelta un símbolo de este tiempo. La ovación de Leandro Paredes y Ángel Di María en la Juventus, también.

Son la primera vez de las tres en que Argentina salió campeón del mundo que sus futbolistas no viven ni juegan en el país. Lo que en 1978 ou en 1986 era una excepción ahora es la regla. Solo Franco Armani recibirá el saludo en estadios argentinos, con hinchas que sufrieron y disfrutaron casi como él.

La particularidad se dará con Messi, que llevará su felicidad y medalla de campeón del mundo a Francia, el país al que la Selección le ganó la final más épica de la historia de los mundiales. Hay quienes deslizan que en algún estadio podría ser silbado, algo que sabremos con el correr de las semanas. Por lo pronto, en tierras francesas también afloran los homenajes: a Messi sus compañeros del Paris Saint Germain lo recibieron con un pasillo; ya Nicolás Tagliafico, con flores y una camiseta que decía «world champion».

En el Brighton, un Alexis MacAllister lo recibió hace unos días con cotillón y abrazos, y ayer devolvió ese homenaje en forma de goles: hizo dos en la goleada 5-1 ante el Middlesbrough por la FA Cup. Uno fue de taco, lo que derivó en que todo el estadio se pusiera de pie y lo ovacionara.

Al que también ovacionaron, aunque no juega, fue al entrenador Lionel Scaloni, quien dio ayer el puntapié inicial en el partido que Mallorca le ganó a Valladolid por 1 a 0. El DT, nacido en Pujato, Santa Fe, es vecino del club balear Donde se empeñó como mediocampista en el plantel de 2008, fue ovacionado en el estadio Mallorca Son Moix y recibió como obsequio una camiseta con el número 5 y su número impreso en el reverso. En ese homenaje al entrenador que nos hizo felices, está también el homenaje a todo el fútbol argentino.

Lautaro rompiósu mala racha

Después de un Mundial que él mismo definió como un poco decepcionante por su actuación individual, Lautaro Martínez volvió a convertirse. El delantero argentino hizo el segundo gol en el empate por 2-2 entre el Inter y el Monza, por la fecha 17 de la Serie A, que en el turno matutino había tenido la victoria de la Juventus, con Di María como titular, contra Udinese. La Juve finalizó segunda a cuatro puntos del Napoli, que hoy domingo se enfrenta como visitante a la Sampdoria. Hoy, además, pero en España, juegan Atlético de Madrid y Barcelona, ​​en un partido que también tendrá varios campeones del mundo.

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