Lesoto es un pequeño reino enclavado en el sur de África, con una población de alrededor de dos millones de habitantes. Su industria de confección y textil ha sido históricamente la principal fuente de empleo formal y una pieza clave de las exportaciones. Ante la creciente atención global sobre prácticas sostenibles y derechos laborales, la responsabilidad social empresarial (RSE) aplicada al sector textil en Lesoto se presenta como una oportunidad para garantizar empleo digno, fortalecer capacidades locales y contribuir al desarrollo económico sostenible.
Panorama del ámbito textil en Lesoto
El sector textil y de confección en Lesoto se caracteriza por:
- concentración de plantas de producción orientadas a la exportación;
- participación mayoritaria de mujeres en la fuerza laboral de las fábricas;
- dependencia de mercados internacionales y de regímenes comerciales preferenciales;
- vulnerabilidad ante fluctuaciones de demanda y choques externos, como crisis sanitarias o cambios en preferencias de compra.
Ese marco implica que cambios en normas de sostenibilidad o interrupciones en la cadena de suministro afectan directamente a decenas de miles de trabajadores y a sus hogares. La pandemia y la competencia regional también han puesto de relieve la necesidad de añadir valor local, mejorar la productividad y proteger condiciones laborales.
Desafíos clave para lograr una RSE eficaz
- Empleo precario y salarios insuficientes: muchos trabajadores perciben remuneraciones que apenas cubren necesidades básicas; la negociación sobre salarios reales sigue siendo desafiante.
- Condiciones de trabajo: exposición a riesgos ergonómicos, horas extras no remuneradas correctamente y infraestructura inadecuada en algunas plantas.
- Formación técnica limitada: escasez de programas de formación alineados con cadenas globales de valor y con tecnologías emergentes.
- Representación laboral: débil poder de negociación colectiva en ciertos centros de producción y necesidad de fortalecer sindicatos y comités de empresa.
- Vulnerabilidad económica: dependencia de pocos compradores y baja diversificación de productos.
Principios de RSE orientados a empleo digno
Una estrategia de RSE centrada en empleo digno en Lesoto debe integrar varios principios: respeto por derechos laborales, salarios que permitan una vida digna, condiciones seguras y saludables, igualdad de género y promoción de oportunidades estables y formales. En la práctica esto implica políticas y acciones concretas como:
- Política de salario digno y transparencia salarial: definir rutas claras para lograr en parte o en su totalidad una remuneración que permita cubrir necesidades esenciales y generar ahorro, además de divulgar cada año los avances alcanzados.
- Jornadas laborales y tiempo de descanso: asegurar el respeto estricto de los topes de horas trabajadas y del pago por horas extraordinarias, junto con sistemas de registro que puedan verificarse.
- Salud y seguridad: destinar recursos a mejorar la ergonomía, la ventilación, la protección frente a agentes químicos y la preparación ante emergencias.
- Igualdad y no discriminación: impulsar la participación de mujeres en ascensos y funciones técnicas, impedir situaciones de acoso laboral y garantizar medidas de apoyo parental.
- Diálogo social: promover la creación de sindicatos o comités mixtos entre empresa y personal, así como vías eficaces para resolver disputas.
Fortalecimiento de competencias con una mirada estratégica
El desarrollo de habilidades es esencial para mejorar productividad, sostenibilidad de empleos y resiliencia comunitaria. Un enfoque eficaz incluye:
- Evaluación de brechas: diagnóstico inicial sobre competencias técnicas (corte, confección, control de calidad), digitales (gestión de producción), y transversales (liderazgo, seguridad industrial).
- Programas modulares y certificables: formación ocupacional corta y certificada que permita movilidad laboral y reconocimiento regional.
- Aprendizaje en el puesto de trabajo: tutorías, rotación de tareas y escuelas de oficios dentro o asociadas a fábricas.
- Articulación con instituciones: alianzas con institutos técnicos, universidades y organismos internacionales para modernizar currículos.
- Iniciativas para emprendedurismo: apoyar microempresas locales de insumos y servicios para la industria textil.
Programas y ejemplos prácticos
A partir de referentes y modelos aplicables en Lesoto, se subrayan diversas modalidades de intervención.
- Programa de mejora progresiva de salarios: hoja de ruta de tres a cinco años donde empresa, trabajadores y compradores acuerdan metas intermedias, indicadores y mecanismos de verificación externa.
- Centro de formación dual: alianza entre empresas y un instituto técnico local para formar operarios en control de calidad, mantenimiento de maquinaria y gestión de procesos con prácticas en fábrica y certificación.
- Fondo de continuidad laboral: contribuciones tripartitas (empresa, comprador, organismo donante) para proteger salarios y financiar reentrenamiento ante cierres temporales por choques externos.
- Proyectos de igualdad de género: programas que ofrecen guarderías, horarios flexibles y capacitación en liderazgo para aumentar la participación femenina en roles técnicos y de supervisión.
Caso ilustrativo (compuesto): una planta mediana en Lesoto implementó un plan plurianual de RSE que incluyó auditorías sociales, ajuste salarial escalonado del 15% en tres años, creación de un centro de capacitación interno y un comité mixto de salud laboral. Resultado: reducción de rotación del 30%, menor número de accidentes laborales y mejores indicadores de calidad que consolidaron contratos con compradores regionales.
Métricas e indicadores para evaluar impacto
Medir efectividad es clave. Indicadores recomendados:
- porcentaje de trabajadores que alcanzan el salario digno planificado;
- horas de formación por trabajador por año;
- tasa de rotación y permanencia;
- índice de accidentes laborales y días perdidos por lesiones;
- porcentaje de puestos técnicos ocupados por mujeres;
- porcentaje de proveedores locales desarrollados y volumen de compras locales;
- cumplimiento de auditorías sociales y tiempos de remediación.
Figuras principales y funciones esenciales
- Empresas: adoptar políticas de salario digno, financiar formación y mejorar condiciones de seguridad.
- Trabajadores y sindicatos: participar en diseño de políticas, negociación y supervisión de cumplimiento.
- Gobierno: establecer marcos regulatorios, incentivos para formación y programas de apoyo a la reconversión productiva.
- Compradores internacionales: alinear compras a compromisos de RSE, ofrecer contratos a largo plazo y cofinanciar mejoras.
- Organismos internacionales y ONG: apoyo técnico, financiamiento y validación independiente de procesos.
Sugerencias útiles para continuar progresando
- llevar a cabo un diagnóstico participativo inicial que incorpore plenamente la perspectiva de las trabajadoras y los trabajadores;
- dar prioridad a inversiones en seguridad y ergonomía que aporten mejoras rápidas tanto en salud como en productividad;
- establecer hojas de ruta hacia un salario digno con plazos definidos y verificación independiente;
- impulsar programas de capacitación modular y certificable vinculados a trayectorias profesionales;
- estimular compras responsables y contratos de largo alcance que disminuyan la inestabilidad laboral;
- impulsar alianzas público-privadas destinadas a financiar infraestructura educativa y tecnológica.
Impulsar la responsabilidad social empresarial dentro del sector textil de Lesoto, poniendo el acento en el empleo digno y el desarrollo de capacidades, constituye una apuesta decidida por la sostenibilidad económica y social del país. Las medidas aplicadas, como la implementación de escalas salariales ascendentes, el fortalecimiento de la salud y la seguridad laborales, la formación certificada y un diálogo social funcional, favorecen la creación de puestos de trabajo estables y con alto rendimiento. Paralelamente, cuando compradores, compañías, trabajadores y organismos públicos articulan planes coherentes, disminuyen los riesgos y surgen oportunidades para generar valor añadido local. Un camino factible reúne compromisos verificables, evaluaciones estrictas y capacitación conectada con las necesidades del mercado, garantizando así que la expansión del sector sea inclusiva y capaz de soportar situaciones adversas.
