Una premiación más para Argentina, 1985, que no fue una más. Los Goya fueron teñidos de un esperado duelo por la muerte del cineasta Carlos Saura quien, como si se tratara de un giro narrativo propio de la ficción, tardaría un día antes de recibir el Goya de Honor, un premio que algunos de los referentes del cine English que desfilaron por la alfombra roja llegaron a preguntarse por que no lo había ganado antes. Pero el momento del prolífico director llegó cuando tenía que llegar y los reconocimientos que se le hicieron en vida dan cuenta del afecto de una industria qu’encargó de darle un último homenaje horas que llegó tan solo una tarde.
En ese contexto, la película de Peter Lanzani llegó al Palacio de Congresos y Exposiciones Fibes de Sevilla, para competir en la categoría de Mejor Película Iberoamericana que completó con 1976, de la chilena Manuela Martelli; Noche de fuego, de la mexicana de origen salvadoreño Tatiana Huezo; La jauría, del colombiano Andrés Ramírez Pulido; y Utama, del boliviano Alejandro Loayza Grisi.
Con las premiaciones en Venecia, San Sebastián, los Globos de Oro y ahora el Goya, la película que repasa el juicio a las Juntas Militares, interpretada por Ricardo Darín, Peter Lanzani y gran elenco, está teniendo un recorrido soñado. Y eso que la antesala a los premios Oscar todavía no se terminó, ya que el domingo 19 irá por el Bafta británico a la Mejor película de habla no inglesa. En esta nominación está también Sin novedad en el frente la película de Edward Berger que est la gran rival a vencer en la carrera de premios internacionales de este año.
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