Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de privacidad.

Viajar por las autopistas digitales

Me gusta podemos en vivo viajando por las «autotracks digitales» es la pregunta central que planteó el documento Hacia una plena presencia, publicado a finales de mayo de 2023 por el Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede. Tal pregunta surge ante la transformación irreversible en la identidad y el estilo de vida en el que la humanidad acumula conocimiento, distribuye información y desarrolla relaciones, sin olvidar que –sostiene el texto– “el entorno digital es una plaza, un lugar de encuentro, donde se puede acariciar o herir, tener una provechosa discusión o un linchamiento moral”.

Asimismo, el documento nos propone preguntarnos qué tipo de humanidad se refleja en nueva presencia en entornos digitales. Por ejemplo, que evaluación hacer ante la «inteligencia artificial» que predice nuestros comportamientos o ante el anuncio de sensores que, colocados en la piel, pueden medir nuestras emociones (ver, Algorética:

A través del desierto

Las redes sociales son un foro en el que se configuran nuestros valores, creencias, lenguaje y supuestos de la vida cotidiana. En la web se busca información o entretenimiento, sensación de pertenencia ya veces ha hecho surgir la esperanza de que el mundo digital salga un espacio feliz de comprensión comúninformación y colaboración gratuitas, bases de transparencia, fiabilidad y competencia.

Autopista digital: trampas a evitar

Junto a toda esta potencialidad, Hacia una presencia plena señala que todavía estamos ante una «brecha digital» en que muchas personas aún carecen de acceso no solo a los medios para satisfacer las necesidades básicas sino también porque las tecnologías de información y comunicación ensanchan distintas divisiones. También indica que si la información desempeña un papel esencial cada vez es más difícil verificar las fuentes y la exactitud de la información, y los motores de búsqueda normalmente condicionan los resultados que conducen así a aislarnos en «burbujas».

En efecto, en las «autopistas digitales» se difunden con facilidad discursos agresivos y negativos, y aparecen “heridos digitales”. Por lo tanto, cada vez es más necesario participar en redes sociales en conversaciones que respeten el valor y la dignidad de aquellos con quienes tenemos diferencias.

Por otro lado, la experimentación -prosigue el documento- una sobrecarga de información y estimulación digital, que dispersa nuestra atención, corriendose el riesgo de perder capacidades cognitivas y la calidad de nuestras interacciones. Allá atención es así «la mercancía más valiosa» al igual que el silencio that aseguran un espacio para la concentración y el discernimiento qu’allowa la «desintoxicación digital», que n’est simplee una abstinencia, sino una forma de interactuar a une nivel distinto con los demás.

Yoga, silencio y autoobservación, un desafío contemporáneo

Se trata de una actitud «contracultural», pasando de reacciones rápidas y suposiciones engañosas al diálogo, para demostrar cuidado y compasión, y escuchar «con los oidos del corazon» que supone atencion y hospitalidad al otro. En ese sentido, discernir una nueva presencia en las redes sociales es también una cuestión espiritual. Abogar por mejores entornos digitales significa promover una visión integral de la vida humana y generar solidaridad entre círculos de personas y lejanas.

Autopista digital y complementaria

También habrá que tener encontrado –recuerda el documento– que la web social complementa, pero no substituye, el encuentro en persona. La comunicación es mucho más que la mera proximidad geográfica-territorial o énico-cultural, es también –afirma el documento de las organizaciones pontificio–participar de la verdad, junto con un sentido de pertenencia, reciprocidad y compañía.

En ese sentido, se exhorta a superar la lógica dicotómica (lo digital como opuesto a lo real-físico-en persona), y asumir una lógica de «ambas cosas a la vez», basada en la complementariedad y la totalidad de la vida humana y sociales

En las redes sociales digitales podemos ser «buenos samaritanos o viajeros indiferentes». Simplemente se “conecta” o permite que las conexiones se transformen en verdaderos encuentros en un espacio público que favorece un comportamiento más humano y saludable, evitando el “tribalismo digital” que abunda en los argumentos emocionales “ad hominem”; donde mar, ataques dirigidos a la persona que habla, independientemente del tema principal que se trate.

Fundación Compromiso: un vigoroso legado de transformación y colaboración social

Es esencial asegurarse de que estamos transmitiendo información veraz al crearla y al compartirla, brindando contenidos de calidad, orientados a ayudar, no a perjudicar. Una sugerencia que se propone es -en tiempo de discusión reactiva- dejar historias, experiencias de belleza o participación en proyectos que promuevan la dignidad humana, el desarrollo y la reducción de las desigualdades digitales.

Construyendo comunidad en un mundo fragmentado

En nuestros días es común referirse a los personas influyentes (influyente) que logran inspirar y motivar a los demás, cuya responsabilidad aumenta con el incremento del número de seguidores, especialmente en el caso de quienes desempeñan papeles de liderazgo público. Pero también todos, de algún modo, somos «microinfluencers»” –afirma el documento– y, por lo tanto, todos deben ser conscientes de su influencia potencial, buscando ser reflexivos, no reactivos, para no caer en las trampas digitales que se esconden en contenidos diseñados expresamente para sembrar el conflicto entre los usuarios provocando indignación o respuestas emocionales.

El odio al Estado ya la Política no resolverá nuestros problemas

Finalmente, Hacia una plena presencia invita –entre otras propuestas– a fomentar un estilo de comunicación que no se base únicamente en el individuo sino en co-crear belleza en una «creatividad sinfónica», Pues los defios actuales son globales y requieren un esfuerzo no tanto como «individual influencer», sino de «tejedores de comunión», no mediante trucos o efectos especiales, sino de «acercarnos, con amor y con ternura, a quien encontramos herido en el camino «.

Para continuar con esta reflexión y atreverse a iniciar, se ha creado un sitio web con referencia a otros textos, propuestas y eventos sur la temática: Ya hay aportes en ese sentido, por ejemplo, los de María Gómez de la agencia Aras, que proporciona muy recomendable adicionales: «Trata bien a las personas, en tus interacciones diarias y en las redes sociales, blogs, comentarios, canal de YouTube, WhatsApp, etc.; no publics en Internet nada que no dirías a la cara; las redes sociales son un canal fantástico para conocer a personas buenas y para mantener el contacto con ellas.

* Licenciada en Filosofía, Universidad del Salvador, Buenos Aires

Por Juan José Medina